5º Foro Latinoamericano Memoria e Identidad
La “Ponencia de Jorge González y Rodolfo Norambuena sobre Cantatas Populares Chilenas”será expuesta en el 5º Foro Latinoamericano de Memoria e Identidad a llevarse a cabo entre los días 23 y 26 de Octubre del 2008 en Montevideo, Uruguay. 


CANTATAS POPULARES
(ponencia)

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Jorge González
I        Historia – Gestación – Antecedentes

 
La Cantata, es un género musical que se desarrolla en Europa durante el siglo XVII. Su planteamiento,  como obra de mediano formato (15 a 45 minutos) surge como una forma de rebasar en expresividad y formato, las propuestas de musicalización de poemas desarrollados por los compositores del Renacimiento (Chanson o Madrigal). El género por tanto, surge como necesidad para asumir desafíos creativos mayores, en lo formal y en lo expresivo, dejando espacio a contenidos más dramáticos. Habiendo tenido un gran desarrollo en los siglos XII y XVIII, su uso decae en el siglo XIX, volviéndose parcialmente al género en el siglo XX por algunos compositores.


Como característica, se define como una obra de envergadura mediana en que se presenta un contenido narrativo que va intercalando comentarios musicales libres al desarrollo de la narración. En Barroco, la narración se realizaba con una entonación musical llamada recitativo, que era una sublimación del italiano hablado, acompañado de un clavecín. Los momentos de comentario musical, se llamaban arias si eran solistas o coros o corales si eran colectivos. La temática de la narración podía ser religiosa o profana.


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Rodolfo Norambuena
En el siglo XX, como se dijo, la Cantata es retomada por algunos compositores europeos y latinoamericanos, en propuestas insertas en el lenguaje docto característico de la música de los compositores de este siglo. Estas obras sin embargo, no serán tratadas en este momento. En cambio si nos interesa abordar las originales propuestas creativas de la cultura chilena definidas como  Cantatas populares. Éstas, corresponden a un resultado artístico colectivo de una extraordinaria época creativa e nuestra cultura, como se explica a continuación.
 
En la década del sesenta, Latinoamérica se encuentra rebosante en una vital búsqueda de la identidad, alimentada espiritualmente por los ideales libertarios surgidos de acontecimientos referenciales, como la Revolución cubana y el mayo de 1968 en París.

En ese contexto, la canción popular tiene un extraordinario desarrollo, alimentándose de las raíces folclóricas latinoamericanas, que buscan defender su identidad de la creciente penetración imperial de la cultura de los Estados Unidos. Los trovadores latinoamericanos buscan expresar el vital momento que se vive, lo que los lleva a iniciar búsquedas que sobrepasan los límites de la Canción tradicional. En Argentina, el compositor Ariel Ramírez, amparado por el Concilio Vaticano II que permite el desarrollo del culto religioso en idioma vernáculo, concibe la creación de una Misa criolla, en que el texto en español de la Misa, es transformado en canciones de raíz folclórica y montado con el grupo los Fronterizos. Este ejemplo será imitado en  Chile por el compositor Vicente Bianchi, que en forma análoga compondrá su Misa a la chilena.
 
No obstante, la cultura chilena de la época está iluminada por la obra genial de Violeta Parra, la que después de estudiar acabadamente la música campesina chilena, proyecta obras que abren un camino inédito para un trovador. Nos referimos a su trabajo "El Gavilán", al igual que sus cinco "Anticuecas". La idea que la canción popular puede ser proyectada en obras mayores queda en el aire y es recogida por importantes trovadores de la época, como es el caso de Ángel Parra, hijo de Violeta, quien crea un "Oratorio para el pueblo" y Patricio Manns, que a su vez lo hace con un ciclo de canciones con una temática común referida a la liberación de América: "El sueño americano".
 
Con posterioridad sin embargo. Este mundo de trovadores que buscan proyectarse más allá de la canción, es enriquecido con el aporte de compositores con formación técnica, los que, disidentes de los caminos vanguardistas que ha desarrollado el arte contemporáneo, inician procesos de acercamiento al arte popular de raíz folclórica. Esto dará un resultado inédito e inesperado en la obra cumbre de este naciente género, creada por el compositor Luis Advis en 1969 y estrenada al año siguiente: la "Cantata Santa María de Iquique", que narra la masacre realizada por el ejército chileno en Iquique en 1907 para reprimir una huelga de mineros.

Advis en la mencionada obra, sintetiza todas las búsquedas de la época. En lo musical estructura la obra de acuerdo a  las características de la Cantata barroca, sustituyendo el Recitativo por una narración hablada. Los comentarios musicales (canciones) se realizan con canciones de raíz folclórica interpretadas por el grupo Quilapayún más un violonchelo y un contrabajo agregado para reforzar los bajos. Estructuralmente, la obra utiliza elementos unitarios heredados del leit-motiv wagneriano. El texto a su vez, utiliza las formas populares características de la canción popular: las cuartetas y la seguidilla, las que están presentes en la cueca, el baile nacional chileno.

A partir de esta obra, se abre un espacio de desarrollo para el género en Chile que ininterrumpidamente se ha mantenido por espacio de casi cuarenta años, manteniendo en general el modelo pero con búsquedas y enriquecimientos propios de las diferentes individualidades que lo han abordado. En primer lugar en los temas (derechos humanos, biografía de Violeta Parra, ciclo de poemas, canciones de gesta, etc). O en los recursos sonoros (se incorporan instrumentos electroacústicos o sinfónicos o lenguaje del rock.   O en la convergencia de creadores: de hecho este género se plantea como un vaso comunicante de dos mundos que hasta ese momento aparecían como paralelos: el mundo de los trovadores y el mundo de los compositores.

Del primer mundo, aportará Víctor Jara ("La población") Los Jaivas ("Alturas de Machu-Pichu), Horacio Salinas ("La rosa de los vientos"), Tupac-Amaru"), etc. Del mundo de los compositores, aportarán Sergio Ortega ("La Fragua", "Bernardo O'Higgins"), Jaime Soto ("Oratorio para el pueblo", "Recados de Gabriela Mistral"), Alejandro Guarello ("Cantata de los Derechos Humanos"), Gustavo Becerra ("América"). Juan Orrego Salas ("Un Canto para Bolívar"), Patricio Wang ("Dialecto de pájaros", "Oficio de las tinieblas por Galileo Galilei"), etc.
 
Vemos entonces que las Cantatas populares, están siendo un crisol   de la cultura chilena donde se funden diversidad de estilos, generando objetos estéticos tremendamente vitales e identitarios, con una convergencia de creadores de la más amplia gama. Y esto, supone un camino alternativo a las especializadas vanguardias artísticas de nuestros  días. La diversidad de temas tratados en sus narraciones permite  definir un camino abierto hacia todos los temas de la memoria latinoamericano que el presente y el futuro plantee.

II      Origen de los creadores

Es de destacar que los creadores que han asumido el género, proceden de las más diversas tendencias musicales, tanto desde el punto vista de sus mundos sonoros, como sobretodo desde su formación musical. Diríamos que, visto panorámicamente, el género se ha prestado para que convivan en él dos tipos de creadores.

Por una parte del trovador del siglo XX, personaje creador de obras en texto y música y que desarrolla la obra con la experiencia empírica de trabajar con el grupo sonoro,  a modo de ejemplo Víctor Jara. Este tipo de creadores han desarrollado su obra creativa especialmente en la Canción popular, y su necesidad de expresión los ha llevado a rebasar los límites de ésta e incursionar en géneros mayores.
 Por otro lado, existen compositores de formación académica que, disidentes de los abstrusos caminos desarrollados por las vanguardias artísticas del siglo XX, deciden realizar búsquedas creativas en caminos más dialogantes con el mundo de los trovadores. El más claro exponente de este ejemplo es Luis Advis. 

IV      Medios instrumentales


La sonoridad predominante de este género es la de los instrumentos andinos; quena, charango, guitarra, tiple, bombo. No obstante, se ha enriquecido esta sonoridad con diferentes tipos de instrumentos. Desde la incorporación de la Orquesta Sinfónica (La Fragua, Cantata de los Derechos Humanos), hasta la incorporación de instrumentos del mundo del rock, como guitarras y bajo eléctricos, batería (Alturas de Macchu Picchu, La Canción del Roble Blanco)

Medio: http://www.signo.com.uy/


AUSPICIADORES DE LA PONENCIA "ANALISIS TEORICO PRACTICO DE LAS CANTATAS POPULARES CHILENAS"

EXPOSITORES:

  • Jorge Osvaldo Gonzalez Muñoz
  • Rodolfo Alejandro Norambuena Mora

Auspiciadores:

Consejo Nacional de la Cultura y las Artes

Sociedad Chilena del Derecho de Autor SCD


 
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